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| Seguramente, Gargantúa, personaje
del escritor y médico renacentista Francois Rabelais y paradigma
de la glotonería, no pensaba en la acidez de estómago
o pirosis cuando engullía jamones, lenguas de buey ahumadas,
botargas y morcillas. Pero no me extrañaría que hubiera
sufrido los rigores de tan desagradable síntoma, al igual
que el insaciable Pantagruel. |
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Causas y consecuencias Un 15 por ciento
de personas padecen acidez al menos una vez al mes. Cuando el ácido
del estómago sube al esófago, tubo que lo comunica
con la faringe, puede notarse sensación de ardor, regurgitación,
sabor ácido o amargo, dolor en el estómago o el pecho,
ya que el esófago carece del revestimiento protector gástrico.
Puede ocasionar acidez una gran comilona o la ingestión de
alimentos que induzcan a que el esfínter esofágico
inferior o cardias, "puerta" que comunica esófago
y estómago, se abra y refluya el contenido de éste,
o a que haya hipersecreción de ácido clorhídrico
en el estómago. Otras veces, ese esfínter es incompetente
por hernia de hiato, obesidad o embarazo.
Además de producir infecciones dentales, laríngeas o
respiratorias, el reflujo de ácido puede, a largo plazo, inflamar
el esófago, hacerlo sangrar, estrecharlo y con el tiempo causarle
el llamado esófago de Barrett, predisponente al cáncer
de esófago. |
| Saber comer A comer bien se aprende.
Las comidas deben ser regulares, poco copiosas, frecuentes, blandas,
no demasiado frías o calientes, ni ingeridas menos de dos
horas antes de acostarse. Hay que masticar bien, relajadamente, gozando
-si podemos- de sobremesa. Eludamos el exceso de peso y los alimentos
que aumentan la acidez: ajo, cebolla, salsas y picantes, embutidos
y grasas, chocolates, menta, alcohol, cítricos, tomate, té,
café y colas. |
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Como evitar la acidez de estomago |
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Algunos consejos prácticos para
evitarla Puede elevarse la cabecera de la cama o del colchón
unos 15 cm. La ropa y los cinturones no han de ser ajustados, ni
se debe fumar. Hay medicamentos que aumentan la acidez o el reflujo,
como aspirinas, antiinflamatorios no esteroideos, sedantes, relajantes
musculares o algunos antihipertensivos. El tomarlos o no dependerá de
la valoración que el médico realice sobre el beneficio/perjuicio
que puedan ocasionar. Evitemos el estreñimiento y la tos crónica
y huyamos del estrés. El ejercicio puede agravar los síntomas
de reflujo. El médico puede prescribir fármacos que
reduzcan la producción de ácido, favorezcan la propulsión
hacia adelante o aumenten la presión de esfínter esofágico
inferior. Si la acidez se prolonga más de 10 días,
persiste tras la medicación, hay dificultad o dolor al tragar,
vómitos sanguinolentos, heces negras, o pérdida inexplicable
de peso hay que consultar a un médico. |
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